Es importante la formación de un circulo visual
propio para entregarse del desempeño de educarse, y esto es algo que se olvida,
por ende si tienen inventiva, se sirven de todo lo que encuentran para
disponerlo que han de emplear como estimulantes y ocupaciones del objeto de sus desvelos; Así se desarrolla un
niño que es diestro en la reflexión y trato de la vida diaria, que posee todos
los sentimientos que ha podido
infundirle el estrecho
círculo en que ha vivido. Cuando esto se
desarrolla hay que felicitarse, pero los educadores se quejan de las
circunstancias, y esto es natural en donde el acaso determina la dieta que no
haga florecer la salud.
La educación debe asegurarse un desarrollo libre y
placentero a todas las manifestaciones del crecimiento en el hombre debido a
que Vivir es el oficio que enseña. Sin embargo, vemos que aprueba el aforismo
de nuestro poeta: "La vida no es el supremo bien", pues sacrifica en
su pensamiento la vida propia del educador al hacerle perpetuo acompañante del
niño. Esta educación es demasiado cara. La vida del conductor vale siempre más
que la del niño. Educar una naturaleza humana en medio de hombres civilizados
ha de proporcionar, tanto trabajo como le podría costar después al educado
seguir viviendo en una sociedad tan heterogénea.
Para los padres que destinan sus hijos a la vida
mundana no se necesita, escribir más libros de educación; lo que se dijera
podría degenerar en artificio. Adquiere a cualquier precio un hombre discreto,
"de modales distinguidos, que conozca las reglas de la cortesía y de la
urbanidad, en la medida que lo permita
su edad, a la observación de estas cosas". La educación mundana puede
tener éxito; pues las gentes de mundo tienen el mundo por aliado. Pero yo sé de hombres que conocen el mundo
sin amarlo; y hacen que sus hijos adquieran el conocimiento de los hombres
entre sus camaradas, con quienes, según los casos, juegan o riñen; saben que en
la naturaleza es donde mejor se estudia a la naturaleza, cuando en la casa se
ha estimulado, ejercitado y dirigido su atención, y quieren que los suyos crezcan
en medio de la generación con la cual vivirán después.
Limitar a lo próximo el
círculo de las enseñanzas y advertencias es consecuencia natural de la propia
limitación, que ni conoce ni sabe disponer; decir "esto lo han alterado
los pedantes, aquello es demasiado difícil para los niños", es buscar
pretextos cómodos para excusarse; pero lo uno puede modificarse y no es cierto
lo otro
La primera ciencia del educador, aunque no la
única, habría de ser una psicología en la cual se de-terminara a priori todas
las posibilidades de las emociones humanas. El individuo se encuentra, no se
deduce. La construcción del alumno a priori es, pues, en sí una expresión falsa
y, por ahora, un concepto vacío que la pedagogía no puede admitir por más
tiempo.
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